ERES MI ERIZO NÚMERO:

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Necesitan oxígeno



31 de diciembre de 2010

Se acabó mi 2010

Adiós a un año difícil. Un año que, a ciencia cierta, ha sido uno de los más complicados de mi cortita trayectoria. Un año que ha tenido muchísimas emociones fuertes: altibajos imprevistos, descuidos, momentos inoportunos, momentos oportunos, amor, tristeza y demás enfermedades del corazón. Un año que, quizá, recordaré toda mi vida, porque han sido 365 días en que han entrado (y salido) de mi vida personas que, hasta el momento, han sido un pilar en el que sostenerme día tras día. Situaciones que puede que a día de hoy me gustaría olvidar o, quién sabe, volver a revivir, pero, eso sí, situaciones que me han dejado una marca que no se borrará ni con otro año, ni dos, ni tres...
Un año que ha supuesto en mí una nueva vida, unos nuevos proyectos y una nueva meta a la que aspiro sobre cualquier cosa. Porque... no olvidemos que no hay mejor medicina que el amor por uno mismo y sus propios actos. No voy a dar las gracias, no entraré en típicos tópicos. Hoy, simplemente, se cierra un capítulo del libro de mi vida; un capítulo que, dentro de muchos años, cuando esté preparada, volveré a leer para recordar buenos y malos momentos que, al fin y al cabo, me han aportado valores muy importantes: experiencia y madurez.

Se acabó un año versátil, bipolar y duro. Empieza uno diferente, arriesgado y, sobre todo, nuevo. Mi año nuevo.

23 de diciembre de 2010

¿Preocupante?

Hay algo que me preocupa muy seriamente. Llevo más de un mes sin molestarme a reflexionar sobre ti, y eso no es lo peor: llevo más de un mes sin reflexionar. Directamente. No contenta con dejar de lado muchas piezas de un puzzle llamado Pasado, no pienso en nada, no siento nada y me estoy haciendo completamente inmune a todo. Un bucle preocupante, pero bastante curioso. Estoy asustada, sí, ¿por qué no decirlo?. Me asusta la idea de que una mente tan brillante como la mía (modestia aparte), esté tan...  Quizá necesite un equilibrio entre éxitos y problemas. O quizá necesite borrar(te) y volver a escribir.

1 de diciembre de 2010

Sólo para ti

Eres todo lo que pedía, lo que mi alma vacía quería y necesitaba sentir. Eres lo que tanto esperaba, lo que en sueños buscaba. Tú has llegado a encender cada parte de mi alma, cada espacio de mi ser. Ya no tengo corazón ni ojos para nadie, sólo para ti. Eres el amor de mi vida, el destino lo sabía y hoy te ha puesto ante mí. Cada vez que miro al pasado, entiendo que a tu lado siempre pertenecí. Es verdad. Lo puedo sentir. Sé que mi lugar está junto a ti.