ERES MI ERIZO NÚMERO:

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Necesitan oxígeno



31 de agosto de 2010

No giramos

Preferiría ahorrarme los detalles de los ciertos disfraces que me hacen enmudecer. Todavía no me he hecho a la idea de que sólo me das calor cuando tengo sed. Y, además, conozco el final. Volverás (si vuelves) con las manos vacías y sin ningún porqué. Ya no quiero que me desvistas con tu aliento, ni que te quedes con la ansiedad de mis manos, ni que la lluvia nos moje la piel al encontrarnos. Porque, además, esta vez, también conozco el final. Pero, oye, que no estamos perdidos, sólo un poco desconcertados. No estamos locos, sólo un pelín idos. Y cuando pasa ésto, da la casualidad de que también conozco el final.

27 de agosto de 2010

Hazme el amor

En un barco atracado en la playa tomamos rumbo a Bienvenida y son más de las 10. Jugando con las prisas, tu mano se acerca y no avisa. Pensativa la sonrisa. Si estás bien, yo también.
Hacen fiesta las palmeras. Tu mano recorre mi espalda. El viento empuja la lluvia y empiezo a sentir el calor. Bailando tu boca y mi boca. El viento que no se equivoca. Te dejo quitarme la ropa... Qué dulce sabes hoy.
Hazme el amor con la luz apagada, a oscuras te siento mejor y te puedo tocar la barba. Bésame, dame calor, que la noche se hace larga y pide más.
Acércate más a mi orilla. Te siento aquí entre mis piernas. Te abrazo como si fuera la última vez.



-Mäbu-

25 de agosto de 2010

Pero sólo sin querer

Me han dicho que ahora te va todo bien, que tienes romances en cines y cafés. Estás diferente. Lo has olvidado todo y ya no hablas de mí. Yo creía ser más, no lo pude evitar cuando me subías a la luna.
Al final decidiste quedar y salir, bailar como un loco, volver a las mil. Con el pretexto habitual, se te presentó ella y empezasteis a hablar. Te dijo: "En casa tengo alcohol, vente, por favor". Fue sin querer que te besó y pensaste en mí. Lo hicísteis. Hacía tiempo que no te lo pasabas tan bien.
La noche siguiente te llamó para ir al mismo lugar donde te conocí, qué casualidad. Tragaste saliva, aceptaste y te prometiste apartarme de tu mente (y de tu corazón, iluso). Justo al entrar sonaba nuestra canción.
Sin saber por qué dijiste mi nombre sin querer.

23 de agosto de 2010

Erizos


Hoy, vuelvo a decir que te quiero. Y con eso... basta y sobra.

21 de agosto de 2010

Tiempos de azúcar

Querido Señorquehacetiempomerobóelcorazón,

te vi nacer en sentimiento y desde ese momento formaste parte de mí. Por miedo a romper la magia que nos unía, me conformé con ser el testigo mudo de tu felicidad. Hace un rato, en el faro, nos hemos entregado con la ternura y la pasión de toda una vida. En realidad nos perteneció siempre, desde el principio del tiempo, hasta el final del tiempo. Maravillosos tiempos de azúcar.

Te quiero.

19 de agosto de 2010

Las ¿geniales? almohadas

La verdad es que admiro a la gente que puede dormir en cualquier superficie que no sea su cama. Aquella gente que se duerme aunque sea apoyada en un árbol. Yo siempre necesito mi cama, creo que es una buena definición acerca de mí. Además, pienso que tu cama, perdón, corrijo, tu almohada, es el elemento más importante en la vida de una persona. Sabes cómo doblar la almohada para conseguir el sueño perfecto, cómo girarla para que la temperatura no sobrepase la que te gusta. Incluso sabes cómo huele después de una buena dormida. Ojalá supiésemos tanto de las personas que amamos y duermen a nuestro lado.
Tengo que deciros que yo no creo en el amor, ya lo dejo claro para que no queden dudas. No creo en amarse, no creo en morir de amor, no creo en suspirar por otra persona, en dejar de comer por una persona especial.
Pero en lo que sí he creído siempre es en que las almohadas llevan en su interior parte de tus pesadillas, de tus problemas y de tus sueños. Y es por esa razón por lo que les ponemos esas fundas: para no ver los rastos de nuestra vida.

Dicho ésto, me voy con la mía, que ya es tarde.

16 de agosto de 2010

Fácil y sencillo

A tomar por culo es una expresión culta que toda persona ha dicho alguna vez en su vida. Esta frase puede usarse si la situación lo requiere y según convenga.
Es el único insulto al que no se puede contestar sin quedar mal y sin decir "Vete tú".
Se representa elevando el dedo central sobre todos los demás.

Pues eso, a tomar por culo.



15 de agosto de 2010

+18, baby


Ayer, una de las personas más importantes en mi vida celebró el día que esperábamos desde hace tiempo.
Vinieron sus 18 y con ellos, un sinfín de regalos (entre los cuales se encuentran mi reloj francés y un increíble iPad súperultramegarequete moderno).

Bàrbara Beatriz Tomàs Ferrutxe (http://barbaraferrutxe.blogspot.com/), reina del glamour made in Vogue, Hermès, Louis Vuitton, Loewe y demás marcas high cost, se nos hace mayor de edad.

11 de agosto de 2010

Me falló

Hoy, y muy erróneamente, pensé en creerme la autenticidad de que "un clavo saca a otro clavo", y casi lo logro eh? Hasta que una lágrima corrió por mi mejilla al recordar lo feliz que era a tu lado, en tus brazos, y lo bien que me sentía cuando saboreaba tus besos. Volteé la cara a un lado para que mi "despecho fallido" no se diera cuenta, pero en ese momento pasó ante mí aquel primer beso que nos dimos. El dolor fue inevitable, los recuerdos bombardeaban mi cabeza, cada uno de ellos se convertía en lágrimas y a la vez éstas se convertían en un llanto desconsolado insostenible. Con mi brazo derecho intenté limpiarme todo el maquillaje corrido, pero no fue suficiente. Así que en ese momento, ante la incertidumbre de no saber qué  hacer, mi "despecho fallido" me dio el beso más tierno que me habían dado en meses. Nuevamente empecé a llorar, pero esta vez de vergüenza y de rabia por seguir fiel a ese amor que me había dejado. Lloraba de rabia y de impotencia por no poder arrancarte de mi mente. Estabas estropeando, aún sin estar, mi momento de olvido. 
Cuando, al fin, pude reponerme le expliqué de mil y una maneras lo que me estaba sucediendo. Era difícil, la verdad. Decir que me ha querido, me ha consolado y, finalmente, me ha besado inútilmente no es plato de gusto de nadie. No tuve más opción que pedirle perdón a mi "despecho fallido" y salir lo más pronto posible de ahí.

Ahora, unas horas más tarde, ya en casa, me propongo olvidarte con la ayuda de una botella de vino. Después de la primera copa, me río al reconocer la grandiosidad de mi estupidez por haber permitido que tus recuerdos estropearan mi momento de olvido. Así que, hago la botella a un lado y me prometo a mí misma dejarte ir. 








En memoria a mi "despecho fallido". Lo siento.

9 de agosto de 2010

Mía ya no

¿Cómo puede haber pasado?. ¿Cómo es posible que ya no esté?.
Pero de algo estoy seguro: No podrá quererla como la quiero yo, no podrá adorarla de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles en su cara.
Es como si sólo a él le hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos. Ningún hombre podrá ver nunca lo que yo he visto. Y él menos que ninguno.
Él, real, cruel, inútil, material. Se presenta así, incapaz de amarla, deseando sólo su cuerpo, incapaz de verla verdaderamente, de entenderla, de respetarla. Él no se divertirá con esos eternos caprichos. Él no amará sus manos pequeñas, sus ojos almendrados, sus pies ligeramente regordetes, aquel diminuto lunar escondido.

Es hora de volver a casa. Es hora de volver a empezar, lentamente, sin darle demasiadas sacudidas al motor. Sin darle demasiadas vueltas. Con una única pregunta: ¿Volverá a estar alguna vez allí arriba, en ese lugar tan difícil de alcanzar, allí, donde todo resulta más hermoso? Desgraciadamente, en este mismo instante, ya me puedo imaginar la respuesta.

5 de agosto de 2010

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

Tengo que decirlo: soy partidaria de las autopsias sexuales. Estaría bien que cada cinco años nos practicaran una de estas autopsias. Que nos quedáramos muy quietos y alguien nos dijera qué parte de nuestro cuerpo no ha sido acariciada; cuántos besos hemos recibido; si había sido más querida en una mejilla o una ceja o una oreja o los labios. Una autopsia en toda regla de nuestro sexo, pero con nosotros vivos, aunque inmóviles.
Yo me lo imagino. Me gusta pensar que alguien, tan sólo mirando mis dedos, sepa si me han tocado con pasión o simplemente por rutina. Si mis ojos han sido mirados con deseo o si mi lengua ha conocido muchos congéneres.
Además, podríamos saber cuáles fueron nuestros mejores actos sexuales, al igual que en un tronco cortado vemos cuándo soportó grandes lluvias o sequías. Quizá a los diecisiete, o a los treinta o a los cuarenta y siete. Quizá siempre en primavera o casi siempre cerca del mar.
¿Cuántos mordiscos, cuántos susurros, cuántos chupetones hemos sentido? Un cómputo de números sobre nuestro sexo, nuestra lujuria, nuestro placer solitario.
Lo mejor es cuando esa autopsia acabe: sabremos que estamos vivos, que podemos mejorar y lograr que nos acaricien, que desearemos, que amaremos y que nos amarán.