Hoy es un buen día. Tengo esas hormiguitas de alegría permanente sin motivo alguno (o con, quién sabe). Está claro que en la vida ordinaria, la del día a día, son motivos de alegría el hecho de conseguir un trabajo que andabas buscando, el encuentro de la persona que te entiende...
Pero estas alegrías no pueden durar mucho; sé a ciencia cierta y vivido en mis propias carnes que son momentáneas, no pueden permanecer de forma continua e ininterrumpida. Yo voto por otro tipo de alegría, que esta sí es un signo de confirmación: la alegría repentina, la del "no sé por qué pero estoy contento". No puedes decir por qué, no tienes respuesta a esa pregunta. Y no, esta alegría no se puede perturbar, porque pase lo que pase, continuará. Y ya pueden venir los malos recuerdos (o personas que suponen malos recuerdos), que seguirá estando ahí.
Pero estas alegrías no pueden durar mucho; sé a ciencia cierta y vivido en mis propias carnes que son momentáneas, no pueden permanecer de forma continua e ininterrumpida. Yo voto por otro tipo de alegría, que esta sí es un signo de confirmación: la alegría repentina, la del "no sé por qué pero estoy contento". No puedes decir por qué, no tienes respuesta a esa pregunta. Y no, esta alegría no se puede perturbar, porque pase lo que pase, continuará. Y ya pueden venir los malos recuerdos (o personas que suponen malos recuerdos), que seguirá estando ahí.