Los más fuertes entre los hombres no hacen nada; hablan y hablan sin parar.
Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar, enseñan a los que enseñan; y los que no saben enseñar a los que enseñan, se meten en política.
Cabilando sobre ello me he dado cuenta de que la vida es una golfa, que ya no creo en nada y que gozaré hasta la náusea.
Qué lista soy; me encanta dominar la meta-referencia. Esto me confirma lo que sospecho desde hace tiempo: Muchos son un cero a la izquierda.
1 comentario:
Sí, y todo es un bucle de verdadera bazofia. Me gusta ese reloj de pared-blog que has colocado. Un saludo.
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