Sentada en el banquillo de los acusados, -¿Cómo se declara?-, -...Inocente-. Y empiezan las preguntas... - ¿Dónde estaba usted, señorita, el sábado 7 de febrero de 2010 a las 19:43?. -Estaba con él…a su lado, delante suya.. pero no de la manera que él habría querido. -¿Qué hacía el viernes 6 de febrero del mismo año a las 18 horas?. -Pensar en él, imaginarme sus ojos, sus manos, su voz, sus labios… -¿Con quién estuvo el jueves 5 de febrero de las 18 a las 19h?. -Sola, pero siempre con su sombra dentro de mi rincón de mundo. -¿Por qué el miércoles 4 de febrero no acudió a la cita que tenía marcada en su agenda, señorita?. -Porque una extraña sensación se apoderó de mí, no me dejaba levantar de la silla, me empujaba hacia atrás, no podía avanzar ni un centímetro... algo inexplicable hizo que no pudiera, ni siquiera, pronunciar una palabra. -Y por último, señorita, muy amablemente, ¿nos querría argumentar cuál es el motivo de su desaparición?. -Cuando ya todo está perdido, cuando no crees que puedas salir adelante sin aquello que tanto habías querido, cuando la luz del sol brilla para todo el mundo menos para ti... sólo hay un camino a escoger. -No tengo más preguntas señoría.
-Finalmente, declaramos a la acusada… Culpable de querer. La pena fijada: Toda una vida de recuerdos imborrables por delante. Ya se pueden retirar.
4 comentarios:
Un cop al cap de vegades fa miracles.
Por lo menos qedan esos buenos recuerdos♥
unbesitto!=)
Inesborrables potser, però dolcificables també.
Estimar no és el crim més antic del món?
Estimar, a vegades, és una putada.
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